martes, 31 de enero de 2012

Sensación al terminar exámenes

Hoy por fin he terminado exámenes y es una sensación indescriptible. Sin embargo, he encontrado en un libro una descripción que se acerca bastante. Por supuesto en este libro es a otro nivel y a simple vista no tiene nada que ver. Me refiero al libro "El hombre en busca de sentido" de Victor Frankl, que considero un libro espectacular que se puede aplicar a la vida cotidiana de muchas maneras. En concreto me refiero al capítulo en el que describe la liberación de los prisioneros de los campos de concentración. Ya os he dicho que no tiene nada que ver aparentemente. Pero en este capítulo cuenta como los prisioneros una vez liberados atraviesan un proceso muy curioso. Al principio no se lo creen, habían soñado tanto tiempo con ese momento que no se creen que este ocurriendo. Luego llega la etapa de asimilarlo, asimilar que de verdad son libres y lo que tanto han soñado se ha cumplido. Por último se dan cuenta de que han olvidado lo que era ser felices, tienen que volver a aprender lo que era ser feliz después de la etapa de su vida pasada en los campos de concentración. Sé que a lo mejor parece un poco radical, pero pienso que tiene mucho que ver con el proceso que atraviesan las saturadas mentes de los estudiantes después de exámenes. Cuando se termina exámenes la primera sensación es de incredulidad, no te crees que por fin haya llegado el momento que llevas esperando desde que empezaste a ver la palabra "exámenes" en el calendario. Luego llega la etapa de asimilar que ya no hay que estudiar, que puedes ver una peli, leer un libro, escuchar música o incluso perder el tiempo. Por último te das cuenta de que hacer todo eso no te hace feliz porque la rutina de estudiar te ha hecho olvidar lo que era ser feliz. Y hay que volver a aprender a ser felices. Lo cual en nuestro caso es más fácil que en el de los prisioneros: llamas a unas amigas, haces unas pizzas, ves una peli y felices otra vez.

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