miércoles, 18 de enero de 2012

Carta a las manos de mi madre

Queridas manos de mi madre,
hacía tiempo que quería escribiros. Llevo 17 años viéndoos en acción y la verdad es que os admiro. Trabajáis  365 días los 7 días a la semana, verano, invierno, Navidad o Semana Santa. ¡Nunca paráis! Y he pensado que ya es hora de que alguien os lo agradezca.
Por la mañana apagáis el despertador a horas inhumanas para tener tiempo para hacer todo lo que no os da tiempo durante el día. Hacéis la cama, preparáis el desayuno, y con infinito cariño (aunque a veces no con tanto como desearíamos en esas circunstancias) nos despertáis. Luego, recogéis el desayuno, las camas, la ropa... Y ¡A trabajar! Durante 8 horas (o eso decreta el convenio, pero yo creo que son más) no paráis de teclear un ordenador y coger el auricular de un teléfono. Descansáis un minuto para sujetar una taza de café calentita y vuelta a la acción.
Cuando por fin llegáis a casa. Aún ahí no descansáis. Toca preparar la cena, recoger la casa, poner la mesa, la colada... Luego durante unos minutos descansais en el regazo de mi madre mientras ella escucha nuestras aventuras de cada día en la sobremesa. Fregar, recoger, limpiar. Y al fin a la cama, donde sólo podréis descansar unas pocas horas antes de que el despertador vuelva a poneros en funcionamiento.
Tenéis un trabajo precioso pero muy agotador. Trabajáis, como dirían en EEUU, 24/7 (24 horas al día los 7 días de la semana) para ser un soporte sobre el que nos podemos apoyar los demás para descansar, para mantenernos en estos tiempos de crisis y crear ese precioso ambiente de familia. Hacéis más de lo que fuisteis diseñadas para hacer. Pero ahí está la belleza de la libertad, vosotras decidís ir más allá de la mera función de esos huesos y esos músculos y tendones, para convertiros en mantos de algodón para abrigar a los demás y en alfombras para que los demás pisen blando, aunque a vosotras os pisen.
Por esto y por todo lo que no cabe en una entrada de un blog: gracias. Espero que sigáis así mucho más y nunca os canséis de hacer de este mundo un mundo mejor.




P.D.- No se que crema utilizáis, pero me encanta. Os deja siempre suaves y amables, listas para cualquier caricia, roce o palmadita que se necesite.

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