Siempre he pensado que si había alguna particularidad en mi que el resto del mundo no tuviera, yo era la rara. Sin embargo, hace un par de años alguien (muy sabio) me dijo que él nunca pensaba que él era el raro sino que los demás eran los raros.
La verdad es que esta lógica presenta múltiples ventajas. Una de ellas es la de poder vivir con libertad sin la preocupación de que alguien en algún sitio pueda pensar que eres rara. Porque entonces, esa persona sería la rara, no tú.
Me encantaría poder incorporar esto definitivamente a mi filosofía de vida ya que para mi supondría un gran avance. Al ser activa siempre encuentro algo que hacer, este algo varía y puede ser de lo mas variopinto. Pero con el consejo de mi amigo en mente, puedo hacer lo que me de la realísima gana porque yo soy la normal y las personas que piensen lo contrario son las raras.
Por lo tanto, a partir de ahora, antes de decir que una persona es rara deberíamos pensarlo antes porque a lo mejor resulta que los raros somos nosotros.
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