Querido uniforme,
esto ya se te acaba. Ya solo nos queda este año juntos.
Pronto estarás en manos de alguna otra niña (seguramente mi hermana) que te volverá a subir y bajar el bajo a su antojo, te usará como toalla para secarse las manos y te odiará por no permitirle ser diferente y original.
Siempre tenías que estar fastidiando. Te odio por quedarme tan mal (aunque sé que no es tu culpa), por estar diseñado para chicas idílicas (sin tejido adiposo), por darme frío en invierno y calor en verano, por ser siempre del mismo color (ya cansa ver el mismo color todo el rato!), por hacerme pasar apuros al pasar una ráfaga de aire, porque por tu culpa siempre me dicen "Ah, tú eres del colegio...¿no?", porque la gente me ve contigo en el metro y piensa "la pija del colegio privado", porque gracias a ti tengo que llevar el polo por dentro (con lo mal que queda!), porque solo puedo enseñar mi ropa nueva en las excursiones...
En el fondo te echaré de menos, porque siempre estabas ahí, en la silla de mi habitación, planchado y esperando a que cada mañana vayamos juntos al cole, y evitarme la jaqueca de tener que elegir ropa cada día. Siento haberte llenado de mocos en infantil, haberte llenado de pintura y comida en primaria, haberte llenado de cosidos en secundaria y haberte llenado de boli y subrayador en bachillerato.
Pero ahora me toca ser original, me toca ir de tiendas y quemar la visa (que todavía no tengo pero tendré), me toca marcar tendencia, me toca elegir mi estilo, AHORA MANDO YO.
Espero que tu vida sea larga (bueno, solo hasta la rodilla) y que por lo menos dures hasta que mis hijos vayan al colegio (eres un recurso bastante económico, he de reconocerlo).
Bueno, ya nos veremos por ahí (cuando vuelva a mi colegio como antigua alumna, por ejemplo)
Un saludo de tu futura ex-dueña.
Espero que esta sea una de las muchas cartas que escriba en este blog si 2º de bachillerato me lo permite. Hasta la próxima!
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